La paciencia es una virtud!
Este juego clásico permite a los niños familiarizarse con el funcionamiento de la conductividad eléctrica, ofreciéndoles un divertido reto para practicar su coordinación ojo-mano.
Un divertido complemento para colgar en cualquier pared de tu rincón de juego o zona común. Deja que los niños descubran sus habilidades y se desafíen a unas cuantas rondas, ¡incluso los mayores se atreverán a unirse a la diversión!
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